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¿Cómo reconocer los ingredientes polémicos de los champús?

Tema a veces espinoso en el seno de la comunidad científica, la Comisión Europea, los lobbies y las marcas y grupos cosméticos, los ingredientes «controvertidos» están hoy en el punto de mira de las aplicaciones de escaneo de cosméticos y de los medios de comunicación.

He decidido redactar este artículo dirigido a los consumidores que quieran ampliar sus conocimientos sobre los disruptores endocrinos, los alérgenos, los conservantes... para poder tomar decisiones más informadas a la hora de comprar sus cosméticos. Aquí me centro especialmente en los champús y cosméticos capilares.

En primer lugar, conviene prestar especial atención a las fuentes de información. Evitaremos creer a pies juntillas artículos que no tengan una fuente científica fiable.

Para redactar este artículo me he apoyado en los datos de Que Choisir, revista de la Unión Federal de Consumidores, reconocida por su fiabilidad y su independencia en el análisis de la composición de los cosméticos (y no solo).

A veces también he consultado directamente estudios científicos disponibles en acceso abierto, o he utilizado los recursos de CosmeticObs.

Ten en cuenta que los ingredientes de origen químico no son necesariamente malos, ni para la salud ni para el medioambiente, y lo mismo ocurre con los ingredientes naturales.

La prioridad en cosmética sigue siendo la seguridad del consumidor, que pasa, entre otras cosas, por una conservación adecuada de la fórmula.

Como LAO es una marca comprometida con el medioambiente, y me parece inconcebible no tener en cuenta los criterios medioambientales a la hora de elegir mis cosméticos, también he decidido mostrar aquí los ingredientes contaminantes.

Clasifiquemos aquí los ingredientes «discutibles» en cuatro categorías.

1. Disruptores endocrinos

2. Alérgenos

3. Irritantes

4. Contaminantes

1. Disruptores endocrinos

«Un disruptor endocrino es una sustancia o una mezcla de sustancias que altera las funciones del sistema endocrino y, como consecuencia, induce efectos nocivos en un organismo intacto, en su descendencia o en (sub)poblaciones» OMS, 2002

Dicho de otro modo, estas sustancias alteran el funcionamiento del sistema hormonal de los seres vivos (y no solo de los humanos) y pueden interferir en todas las grandes funciones de los organismos vivos: crecimiento, reproducción, comportamiento, alimentación, metabolismo, sistema nervioso… Estos efectos se observan a largo plazo.

Entre las acciones más conocidas de los disruptores endocrinos, se sospechan efectos sobre la fertilidad, el desarrollo de cánceres (hormonodependientes: testículo, mama...), el cerebro, la obesidad y la diabetes, y el desarrollo del feto en la mujer embarazada. Al ser estas patologías multifactoriales, la responsabilidad de los disruptores endocrinos todavía es difícil de determinar.

Por otra parte, los disruptores endocrinos aún no tienen una definición reglamentaria oficial (Comisión Europea) y están poco regulados. Todavía hoy existe cierta falta de claridad en cuanto a algunos ingredientes, así como a los protocolos de prueba y evaluación de su toxicidad.

Por otra parte, se sospecha que los disruptores endocrinos no dependen del efecto umbral, es decir, que podrían tener efectos negativos incluso a dosis muy bajas. Para más información sobre sus efectos, echa un vistazo a la página dedicada del sitio de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo.

Entre los disruptores endocrinos sospechosos en los cosméticos, destacan:

El fenoxietanol,

utilizado como antimicrobiano. No está clasificado, pero se recomienda encarecidamente evitarlo

Algunas siliconas:

como el ciclopentasiloxano, dimeticona (no clasificada como disruptor endocrino según Que Choisir, pero sigue siendo una silicona), y los nombres derivados de -siloxane y -methicone).

Se utilizan principalmente para dar textura a la fórmula y, en los productos capilares, aportan al cabello un efecto revestidor, alisante y brillante, pero provocan su asfixia porque también son «filmógenos». La fibra capilar, recubierta de silicona se deteriora poco a poco, volviendo el cabello más quebradizo. Cuando se dejan las siliconas en los productos capilares, se pasa por un efecto de «abstinencia». La fibra capilar se va deshaciendo poco a poco de la silicona y aparece su verdadera naturaleza. Se pueden constatar los daños capilares, antes camuflados.

Dejar las siliconas permite descubrir la verdadera naturaleza de tu cabello, y unos cuidados más naturales permitirán obtener, tras la adaptación, un cabello naturalmente más sano.

Además, están excluidas de los pliegos de condiciones de los cosméticos ecológicos y son contaminantes. Desarrollaremos este punto en la cuarta parte, más abajo.

Algunos parabenos,

utilizados como conservantes químicos: butilparabeno, etilparabeno, metilparabeno, propilparabeno. Atención, a veces se sustituyen por la metilisotiazolinona, que es un potente alérgeno que desencadena una reacción violenta e inmediata.

El triclosán,

utilizado como conservante antibacteriano.

El BHA,

utilizado como conservante y perfume: Butylated Hydroxyanisole BHA

Los ftalatos,

utilizados como fijadores: Diethyl Phtalate

Los alquilfenoles,

utilizados como emulsionantes: Nonylphenol y nombres derivados de -nonoxynol

El resorcinol,

utilizado en las coloraciones capilares: 1,3 Benzenediol; Resorcin 1,3 Benzenediol; 1,3 Dihydroxybenzene; M-Hydroquinone; M-Phenylenediol ; 3-Hydorxyphenol; 4 ;M-Dihydroxybenzene.

El lilial,

utilizado como perfume: Butylphenyl Methylpropional

El sitio de UFC Que Choisir ha redactado fichas sobre cada una de las moléculas que conviene evitar en los cosméticos. Encuéntralas aquí, con todo detalle.

2. Alérgenos

Las sustancias alérgenas incluyen moléculas que desencadenan reacciones alérgicas en las personas sensibles a ellas.

Proceden principalmente de los perfumes incorporados a las fórmulas (presentes en ciertos aceites esenciales en particular).

El umbral de sensibilización es distinto según cada persona: que ahora no seas sensible no significa que no lo vayas a ser más adelante.

Los 26 alérgenos que provocan más reacciones alérgicas deben figurar obligatoriamente en el etiquetado en cuanto están presentes en más de un 0,001 % en los productos sin aclarado y un 0,01 % en los productos con aclarado.

Son muy frecuentes y se recomienda a las mujeres embarazadas, a las personas sensibles y a los niños que los eviten.

Los alérgenos no tienen todos el mismo potencial sensibilizante, por eso los encontrarás clasificados a continuación:

Los sensibilizantes débiles - alpha-Isomethyl ionone - Amyl cinnamal - Anise alcohol - Benzyl alcohol - Benzyl benzoate - Benzyl salicylate - Hexyl cinnamal - Limonene - Linalool

Los sensibilizantes medios - Amylcinnamyl alcohol - Benzyl cinnamate - Citronellol

Los sensibilizantes fuertes - Cinnamal - Cinnamyl alcohol - Citral - Coumarin - Eugenol - Farnesol - Geraniol - Hydroxycitronellal - Isoeugenol - Methyl 2-octynoate

No olvidemos tampoco la metilisotiazolinona que a veces se utiliza como sustituto del parabeno y es muy fuerte. Esta sustancia está ahora prohibida en los productos sin aclarado.

A menudo se encuentran alérgenos en los cosméticos naturales porque están presentes en ciertas plantas, en forma de aceites, hidrolatos o aceites esenciales.

Si no eres sensible de base, a priori no hace falta evitarlos a toda costa, pero habrá que evitar una sobreexposición.

3. Irritantes

Utilizados con frecuencia en los cosméticos limpiadores (geles de ducha y champús) por su acción limpiadora, incluso decapante, los sulfatos y sus derivados pueden irritar la piel y el cuero cabelludo, aunque no es sistemático. Algunas personas son más sensibles que otras.

Se encuentran en la mayoría de los champús convencionales. Los que conviene evitar son:

- el ammonium lauryl sulfate (ALS)

- sodium lauryl sulfate (SLS)

4. Contaminantes

los PEG

Se utilizan principalmente como humectantes, es decir, que contribuyen a «retener» el agua y a evitar el resecamiento tanto del cosmético como de la piel. Según CosmeticObs, «en opinión general de los científicos y de las autoridades sanitarias, estos compuestos no presentan por sí mismos un peligro real para la salud, aunque puedan eventualmente servir de soporte a otras sustancias químicas, algunas de ellas cancerígenas, pero en forma de residuos a dosis muy bajas».

El sitio precisa también que «se les critica principalmente por su proceso de fabricación, uno de los más contaminantes de la cosmética para el medioambiente, y además resultan bastante difícilmente biodegradables.»

No hace falta decir más. Por tanto, evitaremos los PEG en nuestros cosméticos naturales. Se reconocen con mucha facilidad en las listas INCI.

las siliconas

Además de ser problemáticas para el cabello por su acción filmógena, las siliconas son conocidas por sus efectos nocivos sobre el medioambiente.

Sin embargo, me costó encontrar estudios científicos que lo atestigüen de forma concreta. Los únicos estudios que identifiqué que vinculan las siliconas con el medioambiente estaban en el sitio del CNRS y no tenía acceso a ellos. Si nos fiamos, no obstante, de buen número de fuentes, incluida CosmeticObs, «La familia de los ciclometicones está, en efecto, clasificada también entre las que pueden representar un peligro para los medios acuáticos.

Y las siliconas en general, muy poco biodegradables, son conocidas por su potencial contaminante para el medioambiente».

Algunos aceites vegetales

Como te decíamos en la introducción, el simple hecho de que un ingrediente sea natural o de origen natural no garantiza ni su seguridad para el consumidor ni su efecto sobre el medioambiente.

Tanto los efectos de los componentes cuando se vierten al medioambiente a través de las aguas residuales como su origen y modo de obtención pueden ser fuente de contaminación o de graves daños.

En este sentido, hemos añadido a nuestra lista negra algunos aceites vegetales. Los aceites de coco y de palma son, por ejemplo, inofensivos para el consumidor (salvo por el efecto comedogénico del aceite de coco), pero su modo de obtención es objeto de debate. Ya no hace falta presentar la deforestación y la destrucción de la biodiversidad causadas por los industriales de la alimentación y de la cosmética que quieren cada vez más de estos aceites exóticos de alto rendimiento. Las principales regiones afectadas son la Amazonia e Indonesia, pero también Filipinas, la India, Tanzania y algunos estados insulares.

Es cierto que ahora existe un sello, el RSPO (Roundtable for Sustainable Palm Oil), que reúne a los distintos actores del sector y ha establecido normas para un aceite de palma más respetuoso con el medioambiente. Sin embargo, este sello es objeto de controversia, en particular por parte de Greenpeace, que señala a través de un estudio realizado en 2013 que el RSPO no ha contribuido a reducir la deforestación. ¿Más greenwashing?

Además de los problemas ecológicos, estos aceites exóticos plantean también problemas de ética ya que los trabajadores sufren condiciones de trabajo a menudo inhumanas.

Último escándalo hasta la fecha: el uso de monos, encadenados y agotados, adiestrados para recoger el máximo de cocos.

Brut ha grabado algunas imágenes que podrán ayudarte a entenderlo mejor:

Cabe señalar que a veces se sustituye el aceite de palma por aceite de coco con el pretexto de la ecología, cuando eso solo desplaza el problema.

En Francia y en Europa disponemos de aceites vegetales de cualidades innegables: cártamo, germen de maíz, colza, oliva, girasol. Francia es, entre otros, uno de los principales productores y exportadores mundiales de lino.

Eso sí, hay que procurar elegir estos aceites vegetales con certificación ecológica, porque sería una pena contribuir una vez más a la destrucción de la biodiversidad en nuestro propio territorio.

Para aprovechar sus cualidades alimentarias, es preferible elegir estos aceites prensados en frío.

¿Y el alcohol?

El alcohol es un disolvente, utilizado habitualmente en los cosméticos, y puede resecar la piel. En los cosméticos ecológicos se utiliza como conservante. Que Choisir no lo considera un ingrediente problemático.

¿Por qué algunas marcas siguen utilizando ciertos ingredientes considerados nocivos o no naturales?

Cabe esperar que ninguna marca exponga deliberadamente a sus clientes a riesgos potenciales.

Sin embargo, según Que Choisir «siguen utilizando estas moléculas problemáticas mientras sigan estando autorizadas para evitar tener que reformular sus productos o modificar sus envases, siendo estas reformulaciones evidentemente bastante complicadas para ellas».

Me permitiría añadir que la reformulación es costosa, laboriosa y que centrarse en ella aparta a las marcas de la innovación pura. Por otra parte, presionadas por las aplicaciones de escaneo de cosméticos, son muchas las que están reformulando sus fórmulas. Haremos un artículo dedicado a las aplicaciones de escaneo de cosméticos, que no siempre tienen en cuenta todas las variables en sus puntuaciones.

Que Choisir precisa también que «lamentan además que los fabricantes añadan compuestos problemáticos con el único fin de aportar a su producto funcionalidades sin interés real para los consumidores. Así, no tiene ninguna utilidad poner filtros UV, algunos de los cuales son disruptores endocrinos, ¡en barras de labios o en coloraciones capilares!».

¡No podemos estar más de acuerdo con ellos!

Si tomamos el ejemplo de los tensioactivos, los de origen asiático suelen ser mucho más baratos que los fabricados en Italia o en Alemania. En este sentido, se observa que los industriales suelen favorecer los sulfatos y derivados (aunque se reconocen como irritantes) frente a alternativas como los glutamatos (mucho más caros, pero suaves y con procesos de fabricación menos impactantes).

Conclusiones

Evidentemente, siempre nos fiaremos de los estudios científicos y de las normativas para evaluar los efectos de las moléculas en los cosméticos. La lista anterior puede evolucionar y no es exhaustiva. Es orientativa y pretende informar al consumidor para ayudarle a tomar decisiones con conocimiento de causa en materia de cosméticos.

La dimensión medioambiental también me parecía especialmente importante compartirla contigo.

Fuentes

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